2.1. Debatir, arte fino de argumentar sin pelear.

Dos ejemplos del buen manejo estratégico de la imagen personal, se tuvieron en el 1er. debate entre los candidatos a la Presidencia de EEUU (hay muchos, pero son una historia por sí solos):

  1. Color. Hillary Clinton, se presentó vestida en rojo, color en principio agresivo. Al usar rojo de arriba a abajo, entre otras cosas, la presentó como una candidata visualmente más agresiva, sin necesidad de interrumpir, subir el volumen, o perder el estilo. El acuerdo para este debate fue utilizar los colores del partido político contrario, y la campaña Clinton lo aprovechó de arriba a abajo, en vez de utilizar sólo un elemento, como una mascada. El rojo también la ayudó a resaltar en un ambiente plagado de azul.
  1. Pódium. Al separar lo suficiente los pódiums entre sí, y que, el que Clinton utilizara fuera más pequeño (proporcional a su estatura), la campaña Clinton se aseguró que, a mismo cuadro, los dos candidatos, se vieran del mismo tamaño, a pesar de que su oponente fuera físicamente más corpulento. Sin estos detalles Hillary se hubiera visto aplastada.

Todos estamos expuestos al debate, en mayor o menor medida, y pocas veces estamos conscientes. Empecemos por entender que un debate es un arte que se puede aprender, y para el que se necesita practicar. Se trata de exponer una idea, defenderla, y contra-atacar una posición distinta. Todd Graham, uno de los grandes especialistas de debates, dice que, para ganar un debate, hay que argumentar, atacar, responder y tener presencia.

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