2.1.1. Lectura "¿Por qué escribo?"

Cuando se acercaba el momento, me rodearon como para acusarme de algo. Pero no era para acusarme de nada, era para pedirme que les dijera cómo era la mar. Dijeron: —Ahora dinos cómo es la mar. Y yo me quedé un poco atónito porque no se me ocurría nada. Los mineros eran hombres condenados a la muerte temprana por el polvo de sílice en las tripas de la tierra. En los socavones, el promedio de vida en aquel tiempo era de 30, 35 años, y de ahí no pasaba. Sabía que ellos nunca verían la mar, que iban a morirse mucho antes de cualquier posibilidad de verla, ya que además estaban condenados por la miseria a no moverse de ese humildísimo pueblito de Llallagua. Así que yo tenía la responsabilidad de llevarles la mar, de encontrar palabras que fuesen capaces de mojarlos.

Y ése fue mi primer desafío como escritor, a partir de la certeza de que escribir, para algo, sirve.

Autor: Eduardo Galeano

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