Religión.
  • Aun así, tenían algunas “deidades” celestes y naturales, como el dios del cielo o el cielo en sí, quienes se adoraban en templos. 
  • Estos constituían una parte importante dentro de la sociedad china ya que no solo en los templos se les rezaban a deidades, sino que también miles de familias iban a orar por sus antepasados, rito obligatorio para cualquier ciudadano.
  •  Esta cultura siempre fue tolerante en cuanto a la religión. No demostraban rechazo por ninguna de las religiones extranjeras ni por las diversas creencias que existían dentro su propio territorio. De hecho, los que creían en el taoísmo, en el confucionismo o en el budismo, convivían con gran armonía, puesto que consideraban estas tres visiones como distintos modos de llegar a la misma meta: la iluminación del alma. 
  • También estaba el caso de Matsu, la Diosa del Mar, una deidad folklórica de Taiwán; y Kuanyin, la diosa budista de la Misericordia, las que se adoraban a veces en un mismo templo.